Los celadores de
Cabueñes logran la primera acreditación de calidad de la sanidad
El
colectivo, con 130 profesionales, en su mayoría mujeres, ha logrado un
reconocimiento a sus protocolos de trabajo
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A. RUBIERA
Las acreditaciones de calidad y los sellos ISO ya no son un bien escaso en la
sanidad pública. Unidades, servicios y hasta centros enteros han ido en los
últimos años consiguiendo poco a poco que analistas externos acrediten que los
procesos, atenciones y trabajos que se desarrollan en la red pública de salud
cumplen con precisión determinados parámetros de calidad y eficacia.
En algunos casos aún hay margen para la sorpresa. La última la ha dado el
colectivo de celadores del Hospital de Cabueñes, que ha superado ampliamente
los requerimientos de una auditoría externa y se ha hecho con el sello de
calidad ISO 9001 (2008). Hoy será la puesta de largo de dicha acreditación, en
un acto organizado en el Hospital de Cabueñes que contará con la presencia de
la gerente del Sespa, Elena Arias. Que sepan en Cabueñes, son el primer grupo
entre todos los colectivos de celadores del país que obtiene ese crédito, que
no alcanza sólo y exclusivamente a los responsables del grupo, sino a los 130
profesionales del hospital.
Daniel Martínez Lagarejos, jefe de personal subalterno junto con Manuel Saiz
Quintana, asegura que lograr la acreditación ha sido «menos complicado de los
que pensábamos. De hecho, al principio fue una propuesta que nos lanzaron sólo
para los protocolos de las jefaturas, pero luego vimos que se podía llevar a
los procedimientos de todo el colectivo, tanto en lo relativo a formación y
recursos humanos, a la planificación y prestación de servicios, y a los
procesos relacionados con el cliente». Lo bueno del sello de calidad es que «no
ha generado grandes cambios en los modos de trabajo, sólo se ha protocolarizado
algo más y queda más constancia de lo que hacemos; es como si hubiéramos
mejorado el envoltorio y la forma», expone Martínez Lagarejos.
Lo que no cabe duda es que ha supuesto un respaldo al trabajo diario, y una
reafirmación en la calidad del trabajo que ejecutan. «Ciertamente, da cierto
orgullo lograr la acreditación, sobre todo, porque en los hospitales no son tantos
los servicios que lo tienen, y eso que hay unidades con muchos licenciados y
diplomados y, por el contrario, a nosotros sólo nos piden un certificado de
escolarización como requisito de ingreso. A ver cuántos colectivos pueden pasar
estas auditorías...», advierte el jefe de subalternos.
El sello, lo mismo que el acto de hoy, ha servido para hacer visible a un
colectivo profesional «al que por lo general no se valora demasiado; sólo
cuando faltamos. Es evidente que no operamos ni tratamos las enfermedades, pero
tenemos un valor incuestionable, porque somos la primera persona que atiende a
un enfermo cuando llega a urgencias, la que lo lleva cuando se va a operar, la
que los ve por las mañanas, y una pieza indiscutible para que el hospital
marche adecuadamente, aunque seamos una plantilla corta para todo el trabajo
que tenemos», sostiene Martínez Lagarejos. Esa plantilla, que en la actualidad
está compuesta mayoritariamente por mujeres (en un porcentaje de 70% a 30%) hoy
está de enhorabuena en Cabueñes.
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