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El desprecio político al funcionariado Contra la bajada salarial y el incremento de jornada en la función pública Con el funcionariado está sucediendo lo mismo que con la crisis
económica. Las víctimas son presentadas como culpables y los auténticos culpables
se valen de su poder para desviar responsabilidades, metiéndoles mano al
bolsillo y al horario laboral de quienes inútilmente proclaman su inocencia.
Aquí, con el agravante de que al ser unas víctimas selectivas, personas que
trabajan para FRANCISCO J. BASTIDA CATEDRÁTICO DE DERECHO CONSTITUCIONAL |
El tío Gilito y sus secuacesDecía Unamuno que, cuando en España se habla de honra, un
hombre honrado debe ponerse a temblar. Más de uno debió de temblar el
otro día, escuchando decir a un poderoso banquero que ahora los bancos serán más
compasivos con sus clientes. Es hecho probado que a ningún banquero, de aquí o
de afuera, le da acidez de estómago la ruina ajena. Un banquero es un depredador
social con esposa en el Hola, un Danglars que traiciona a cuanto Edmundo Dantés
cruza su camino, un Scrooge al que se la traen floja los espectros de las
navidades pasadas, presentes y venideras, un tío Gilito que hasta con su sobrino
el pato Donald -los que leíamos tebeos lo calamos desde niños-, ignora la
piedad. Y ni falta que le hace. Columna que Arturo Pérez-Reverte publica en XL Semanal. |
Sobre imbéciles y malvadosNo quiero, señor presidente, que se quite de en medio sin dedicarle
un recuerdo con marca de la casa. En esta España desmemoriada e infeliz
estamos acostumbrados a que la gente se vaya de rositas después del estropicio.
No es su caso, pues llevan tiempo diciéndole de todo menos guapo. Hasta sus más
conspicuos sicarios a sueldo o por la cara, esos golfos oportunistas -gentuza
vomitada por la política que ejerce ahora de tertuliana o periodista sin haberse
duchado- que babeaban haciéndole succiones entusiastas, dicen si te he visto no
me acuerdo mientras acuden, como suelen, en auxilio del vencedor, sea quien sea.
Esto de hoy también toca esa tecla, aunque ningún lector habitual lo tomará por
lanzada a moro muerto. Si me permite cierta chulería retrospectiva, señor
presidente, lo mío es de mucho antes. Ya le llamé imbécil en esta misma página
el 23 de diciembre de 2007, en un artículo que terminaba: «Más miedo me da un
imbécil que un malvado». Pero tampoco hacía falta ser profeta, oiga. Bastaba con
observarle la sonrisa, sabiendo que, con dedicación y ejercicio, un imbécil
puede convertirse en el peor de los malvados. Precisamente por imbécil.
Columna que Arturo Pérez-Reverte publica en XL Semanal. |
No cabe un tonto másMe van ustedes a disculpar -o no-, pero la culpa no la tiene
el niño, ni sus padres. Alguien debería romper una lanza por esa
familia; así que aquí me tienen, rompiéndola. En el asunto del profesor del
instituto de La Línea que mentó el jamón en clase, ofendiendo la sensibilidad
islámica de un alumno musulmán de trece años, los culpables son otros. Después
de todo, el padre que puso una denuncia en comisaría, tras calificar de maltrato
escolar el hecho de que se pronunciasen las impuras palabras jamón y
cerdo en clase, no hacía otra cosa que demostrar que sabe muy bien dónde
está. Que nos ha tomado el pulso. Los hipócritas somos nosotros, ciudadanos
socialmente correctos y de limpia conciencia, que después de llenarnos la boca
tragándolo todo hasta el fondo porque no vayan a decir que somos intransigentes,
xenófobos y fachas, y por el resto del qué dirán, de pronto nos ponemos
estrechos y tiquismiquis diciendo que no, oiga. Por Dios. Ahora, la puntita nada
más. |
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SIN PUDOR, Por Arturo Pérez Reverte. Escritor En un Pais donde expresar una opinión
libre, sale caro, donde hay que ser políticamente correcto para todo, es una
satisfacción leer articulos tan lucidos y claros. Cada vez que doy un paseo veo más tiendas
cerradas. Algunas, las de toda la vida, habían sobrevivido a guerras y
conmociones diversas. Eran parte del paisaje. De pronto, el escaparate vacío,
el rótulo desaparecido de la fachada, me dejan aturdido, como ocurre con las
muertes súbitas o las desgracias inesperadas. Es una sensación de pérdida
irreparable, aunque sólo haya echado vistazos al escaparate, sin entrar nunca.
Otras de esas tiendas son negocios recientes: comercios abiertos hace un par de
años, e incluso pocos meses; primero, los trabajos que precedían a la apertura,
y después la inauguración, todo flamante, dueños y dependientes a la
expectativa, esperanzados. Ahora paso por delante y advierto que los cristales
están cubiertos y la puerta cerrada. Y me estremezco contagiado de la desilusión,
la derrota que trasmite ese triste cristal pegado al cristal con las palabras
se alquila o se traspasa. En lo que va de año, la relación es
como de una lista de bajas después de un combate sangriento. Entre las que
conozco hay una parafarmacia, dos tiendas de complementos, una de música
clásica, una estupenda tienda de vinos, una ferretería, una tienda de
historietas, tres de regalos, dos de muebles, cuatro anticuarios, una librería,
dos buenas panaderías, una galería de arte, una sombrerería, una mercería e
innumerables tiendas de ropa. También -ésa fue un golpe duro, por lo simbólico-
una juguetería grande y bien surtida. Me gustaba entrar en ella, recobrando la
vieja sensación que, quienes fuimos niños cuando no había televisión, ni
videoconsola, ni nos habíamos vuelto todos -críos incluidos- completamente
cibergilipollas, conservamos del tiempo en que una juguetería con sus muñecas,
trenes, soldados, escopetas, cocinitas, caballos de cartón, disfraces de torero
y juegos reunidos Geyper, era el lugar más fascinante del mundo. Ahora hablamos de crisis cada día. Hasta los putos políticos y las putas políticas, que no es lo mismo que políticas putas, ahórrenme las putas cartas, lo hacen con la misma impavidez con que antes afirmaban lo contrario. En todo caso, una cosa es manejar estadísticas; y otra, pisar la calle y haber conocido esas tiendas una por una, recordando los rostros de propietarios y dependientes, su desasosiego en los últimos tiempos, la esperanza, menor cada día, de que alguien se parase ante el escaparate, se animara y entrase a comprar, sabiendo que de ese acto dependían el bienestar, el futuro, la familia. Haber presenciado tanta angustia diaria la ausencia de clientes, el miedo a que tal o cual crédito no llegara, o a no tener con qué pagarlo. El saberse condenados y sin esperanza mientras, en las tiendas desiertas que con tanta ilusión abrieron, languidecían su trabajo y sus ahorros. Morían tantos sueños.. Eso es lo peor, a mi juicio... Lo imperdonable. Todas esas ilusiones deshechas, trituradas por políticos golfos y sindicalistas sobornados que todavía hablan de clase empresarial como si todos los empresarios españoles tuvieran yate en Cerdeña y cuenta en las islas Caimán. Ignorando las ilusiones deshechas tanta gente con ideas y fuerza, que arriesgó, peleó para salir adelante, y se vio arrastrada sin remedio por la tragedia económica de los últimos tiempos y también por la irresponsabilidad criminal de quienes tuvieron la obligación de prevenirlo y no quisieron, y ahora tienen el deber de solucionarlo, pero ni pueden ni saben. De esa gentuza encantada consigo misma que no sólo carece de eficacia y voluntad, sino que sigue impasible como don Tancredo, procurando ni parpadear ante los cuernos del toro que corretea llevándose a todo cristo por delante. Un Gobierno cínico, demagogo, embustero hasta el disparate. Sentenciándonos, entre unos y otros, a ser un país sin tejido industrial ni empresarial, sin clase media, condenado al dinero negro, al subsidio laboral con trabajo paralelo encubierto y a la economía clandestina. Con mucho Berlusconi en el horizonte. Un rebaño analfabeto, sumiso, de albañiles, putas y camareros, donde los únicos que de verdad van a estar a gusto, sinvergüenzas aparte, serán los jubilados guiris, los mafiosos nacionales e importados, y los hooligans de viaje y tres noches de hotel, borrachera y vómito incluidos, por veinticinco euros. Para entonces, los responsables del desastre se habrán retirado confortablemente al cobijo de sus partidos, de sus varios sueldos oficiales, de sus pingües jubilaciones por los servicios prestados a sí mismos. A dar conferencias a Nueva York sobre cómo nos reventaron a todos, dejando el paisaje lleno de tiendas cerradas y de vidas con el rótulo se traspasa. Así que malditos sean su sangre y todos sus muertos. En otros tiempos, al menos tenías la esperanza de verlos colgados de una farola. P.D. Y de todo ello tienen la gran culpa de lo
que ocurre los estómagos agradecidos a (*) Para los no iniciados los "Zeja" son mayormente cómicos y adláteres que sostienen a P(Z)atatero haciendo con el dedo índice el signo de las cejas demoniacas del imbecil de Patatero.....¡y se benefician de ello, claro!
YO TAMBIEN SOY PEREZ REVERTE
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Caperucita y el lobo machista Perez Reverte Hoy me he
levantado con talante. Como después de haber publicado El pequeño hoplita -un
cuento sobre un niño en las Termópilas, que tanto debe a su magnífico
ilustrador, Fernando Vicente- le tomé el gusto a la narrativa infantil, he
decidido echar un cable. Ayudar a que nuestra ministra de Igualdad y Paridad,
Bibiana Aído, rubia joya de la corona, haga realidad su bonito proyecto de
conseguir que los cuentos tradicionales para pequeños cabroncetes sean
desterrados de escuelas y hogares, y dejen de ser un reducto machista, sexista
y antifeminista. O que, expurgados y reconvertidos a lo social y políticamente
correcto, contribuyan, ellos también, a la formación de futuras generaciones de
ciudadanos y ciudadanas ejemplares y ejemplaras. Como está mandado. |
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«¿Qué voy a hacer ahora?» El segundo gintonic, Pencho se vuelve hacia mí.
Hace quince minutos que aguardo, paciente, esperando que se decida a contármelo. Por
fin hace sonar el hielo en el vaso, me mira un instante a los ojos y aparta la
mirada, avergonzado. «Hoy he cerrado la empresa», dice al fin. Después se calla
un instante, bebe un trago largo y sonríe a medias con una amargura que no le
había visto nunca. «Acabo de echar a la calle a cinco personas.» |
UN FACHA DE SIETE AÑOS
Me interpela un lector algo -o
muy- dolido porque de vez en
cuando aludo a España como este país de mierda. El citado lector, que
sin duda tiene un sentimiento patriótico susceptible y no mucha agudeza leyendo
entre líneas, pero está en su derecho, considera que me paso varios pueblos y
una gasolinera. Le extraña, por otra parte, y me lo comunica con acidez, que
alguien que, como el arriba firmante, ha escrito algunas novelas con trasfondo
histórico, y que además parece complacerse en recuperar episodios olvidados de
nuestra Historia en esta misma página, sea tan brutal a la hora de referirse a
la tierra y a los individuos que de una u otra forma, le gusten o no, son su
patria y sus compatriotas. |
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PERMITIDME TUTEAROS, IMBÉCILES Dedicado a nuestros "queridos politicos II" Cuadrilla
de golfos apandadores, unos y otros. Refraneros casticistas analfabetos de la
derecha. Demagogos iletrados de la izquierda. Presidente de este Gobierno. Ex
presidente del otro. Jefe de la patética oposición. Secretarios generales de
partidos nacionales o de partidos autonómicos. Ministros y ex ministros -aquí
matizaré ministros y ministras- de Educación y Cultura. Consejeros varios.
Etcétera. No quiero que acabe el mes sin mentaros -el tuteo es deliberado- a la
madre. Y me refiero a la madre de todos cuantos habéis tenido en vuestras manos
infames la enseñanza pública en los últimos veinte o treinta años. De cuantos
hacéis posible que este autocomplaciente país de mierda sea un país de más
mierda todavía. De vosotros, torpes irresponsables, que extirpasteis de las
aulas el latín, el griego, Articulo de Arturo Perez Reverte, publicado en el XL Semanal. |
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NUESTROS "SINVERGUENZAS"
REPRESENTANTES POLITICOS Mientras que se pide a los
trabajadores mas años de cotización, congelaciones salariales y esfuerzos,
nuestros impresentables representantes politicos se dan la gran vida a costa de
todos nosotros. La
primera gran diferencia entre una pensión pública y una pensión de un alto
cargo, o mejor dicho entre un ciudadano y un alto cargo institucional, es
que así como el ciudadano nunca podrá percibir dos salarios del erario
público, el ministro, el senador, diputado, secretario, etc., podrán
percibir dos y tres salarios del Erario Público. Es
más, todos los contribuyentes deben tributar por sus ingresos, pero un
tercio del sueldo de los diputados o senadores no está sujeto a IRPF porque
se considera como indemnización para gastos de su cargo. Además,
todos nosotros debemos cotizar durante 35 años para cobrar la totalidad
de la base reguladora de la pensión a la que tengamos derecho, sin embargo a
los miembros del Gobierno les basta con jurar el cargo y acumular siete años
de ejercicio para poder obtener la pensión máxima de jubilación. Y
este gran privilegio lo tienen gracias a la llamada pensión parlamentaria,
a quienes hayan sido miembros del Congreso de Diputados o del Senado durante al
menos 7 años. Indemnización por cese del parlamentario Más
gracioso todavía es el motivo que indican para justificar la indemnización por
cese del parlamentario. Según Además,
también se establece la indemnización que permita hacer frente al período de
transición que se da entre la disolución de las Cámaras y la constitución de
las mismas tras las elecciones en el que no es evidente si se va a continuar en
el desempeño del cargo. La
indemnización por cese parlamentario o ministerial será el equivalente de una mensualidad de
la asignación constitucional por cada año de mandato parlamentario en las
Cortes Generales y hasta un límite de 24 mensualidades. Esta indemnización
además se abonará mensualmente. De
manera que cuando el ministro cesa en su cargo, tendrá derecho a una indemnización
del 80% de su salario hasta dos años como máximo y tal percibo de cantidades la
podrá compaginar con la remuneración por diputado o senador y cuando cese en el
cargo de diputado o senador también tendrá derecho a una indemnización por cese
que será una mensualidad por año de cargo y además tendrá asegurada la base
máxima de la pensión de jubilación si ha estado en el cargo parlamentario al
menos siete años. Asimismo,
podrá compatibilizar este mismo Ministro su indemnización por cesantía en el
Parlamento europeo como es el caso de muchos ministros que cobran pensiones
como ex comisario europeo por ejemplo compatibilizando esa pensión con su
remuneración como ministro del Gobierno y cuando cese en ese cargo percibirá
también la pensión del 80 % por cesantía como Ministro y así indefinidamente. |
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ARTICULO DE ARTURO PEREZ REVERTE. INTERESANTISIMO. |
| "Paso a menudo por la carrera de San Jerónimo, caminando por la acera
opuesta a las Cortes y a veces coincido con la salida de los diputados del
Congreso. Hay coches oficiales con sus conductores y escoltas, periodistas dando
los últimos canutazos junto a la verja y un tropel de individuos de ambos sexos,
encorbatados ellos y peripuestas ellas, saliendo del recinto con los aires que
pueden ustedes imaginar. No identifico a casi ninguno y apenas veo los
telediarios; pero al pájaro se le conoce por la cagada. Van pavoneándose graves, importantes, seguros de su papel en los destinos de España, camino del coche o del restaurante donde seguirán trazando líneas maestras de la política nacional y periférica. No pocos salen arrogantes y sobrados como estrellas de la tele, con trajes a medida, zapatos caros y maneras afectadas de nuevos ricos. Oportunistas advenedizos que cada mañana se miran al espejo para comprobar que están despiertos y celebrar su buena suerte. Diputados, nada menos. Sin tener, algunos, el bachillerato. Ni haber trabajado en su vida.. Desconociendo lo que es madrugar para fichar a las nueve de la mañana, o buscar curro fuera de la protección del partido político al que se afiliaron sabiamente desde jovencitos. Sin miedo a la cola del paro. Sin escrúpulos y sin vergüenza. Y en cada ocasión, cuando me cruzo con ese desfile insultante, con ese espectáculo de prepotencia absurda, experimento un intenso desagrado; un malestar íntimo, hecho de indignación y desprecio. No es un acto reflexivo, como digo. Sólo visceral. Desprovisto de razón. Un estallido de cólera interior. Las ganas de acercarme a cualquiera de ellos y ciscarme en su puta madre. Sé que esto es excesivo. Que siempre hay justos en Sodoma. Gente honrada. Políticos decentes cuya existencia es necesaria. No digo que no. Pero hablo hoy de sentimientos, no de razones. De impulsos. Yo no elijo cómo me siento. Cómo me salta el automático. Algo debe de ocurrir, sin embargo, cuando a un ciudadano de 57 años y en uso correcto de sus facultades mentales, con la vida resuelta, cultura adecuada, inteligencia media y conocimiento amplio y razonable del mundo, se le sube la pólvora al campanario mientras asiste al desfile de los diputados españoles saliendo de las Cortes. Cuando la náusea y la cólera son tan intensas. Eso me preocupa, por supuesto. Sigo caminando carrera de San Jerónimo abajo, y me pregunto qué está pasando. Hasta qué punto los años, la vida que llevé en otro tiempo, los libros que he leído, el panorama actual, me hacen ver las cosas de modo tan siniestro. Tan agresivo y pesimista. Por qué creo ver sólo gentuza cuando los miro, pese a saber que entre ellos hay gente perfectamente honorable. Por qué, de admirar y respetar a quienes ocuparon esos mismos escaños hace veinte o treinta años, he pasado a despreciar de este modo a sus mediocres reyezuelos sucesores. Por qué unas cuantas docenas de analfabetos irresponsables y pagados de sí mismos, sin distinción de partido ni ideología, pueden amargarme en un instante, de este modo, la tarde, el día, el país y la vida. Quizá porque los conozco, concluyo. No uno por uno, claro, sino a la tropa. La casta general. Los he visto durante años, aquí y afuera. Estuve en los bosques de cruces de madera, en los callejones sin salida a donde llevan sus irresponsabilidades, sus corruptelas, sus ambiciones. Su incultura atroz y su falta de escrúpulos. Conozco las consecuencias. Y sé cómo lo hacen ahora, adaptándose a su tiempo y su momento. Lo sabe cualquiera que se fije. Que lea y mire. Algún día, si tengo la cabeza lo bastante fría, les detallaré a ustedes cómo se lo montan. Cómo y dónde comen y a costa de quién. Cómo se reparten las dietas, los privilegios y los coches oficiales. Cómo organizan entre ellos, en comisiones y visitas institucionales que a nadie importan una mierda, descarados e inútiles viajes turísticos que pagan los contribuyentes. Cómo se han trajinado -ahí no hay discrepancias ideológicas- el privilegio de cobrar la máxima pensión pública de jubilación tras sólo 7 años en el escaño, frente a los 35 de trabajo honrado que necesita un ciudadano común. Cómo quienes llegan a ministros tendrán, al jubilarse, sólidas pensiones compatibles con cualquier trabajo público o privado, pensiones vitalicias cuando lleguen a la edad de jubilación forzosa, e indemnizaciones mensuales del 100% de su salario al cesar en el cargo, cobradas completas y sin hacer cola en ventanillas, desde el primer día. De cualquier modo, por hoy es suficiente. Y se acaba la página. Tenía ganas de echar la pota, eso es todo. De desahogarme dándole a la tecla, y es lo que he hecho. Otro día seré más coherente. Más razonable y objetivo. Quizás. Ahora, por lo menos, mientras camino por la carrera de San Jerónimo, algunos sabrán lo que tengo en la cabeza cuando me cruzo con ellos". |
SINDICATO DE CELADORES Y PERSONAL NO SANITARIO (SICEPA)
WebMaster: Julian Hoyos Sierra