
| Iglesias: «El PP está molesto porque subimos los impuestos a sus amigos»
El líder de IU arguye que el recorte de sueldos a los funcionarios es obligado
IU se defendió ayer de los ataques recibidos desde el PP y desde los sindicatos de funcionarios tras pactar la subida de impuestos con el PSOE a cambio de no oponerse al recorte de los sueldos de los trabajadores públicos. Por un lado, Jesús Iglesias, coordinador general de IU, aseguró que las declaraciones de Ovidio Sánchez, presidente del PP, diciendo que el único objetivo de la coalición «es seguir en el Gobierno», se deben a que «está molesto porque subimos los impuestos a sus amigos». En cuanto a las críticas de las centrales sindicales ante el anuncio de IU de que se abstendrá en el Pleno en el que se votará el recorte de sueldo de los funcionarios públicos -algunos sindicatos acusan a la coalición de haber utilizado a los funcionarios como moneda de cambio para que el recorte presupuestario afecte menos a sus consejerías- Iglesias fue claro. «El recorte de los sueldos es una medida de Zapatero. Si IU tuviese 40 diputados en el Congreso, no se habría aprobado. Pero es de obligado cumplimiento para todo el país. Si el voto de IU en la Junta pudiera evitar el recorte, votaríamos en contra sin dudarlo, pero no es así». Iglesias resaltó que la falta de acuerdo de los sindicatos en la mesa general obligará a hacer un recorte lineal en las nóminas del personal no laboral. «La paradoja es que un funcionario mileurista cobrará 20 euros menos, pero si es laboral cobrará 50 euros menos. Lamentablemente eso tampoco se puede evitar en la ley ya que depende de un acuerdo con los sindicatos», apuntó. Iglesias defendió el pacto fiscal porque «confirma que apostamos por la dirección contraria a la de Zapatero, que no toca los impuestos, y carga la crisis sobre pensionistas y trabajadores».
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Politica Los sindicatos piden a Areces que ahorre en «gastos superfluos» en vez de bajar sueldos |
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Caperucita y el lobo machista Perez Reverte Hoy me he
levantado con talante. Como después de haber publicado El pequeño hoplita -un
cuento sobre un niño en las Termópilas, que tanto debe a su magnífico
ilustrador, Fernando Vicente- le tomé el gusto a la narrativa infantil, he
decidido echar un cable. Ayudar a que nuestra ministra de Igualdad y Paridad,
Bibiana Aído, rubia joya de la corona, haga realidad su bonito proyecto de
conseguir que los cuentos tradicionales para pequeños cabroncetes sean
desterrados de escuelas y hogares, y dejen de ser un reducto machista, sexista
y antifeminista. O que, expurgados y reconvertidos a lo social y políticamente
correcto, contribuyan, ellos también, a la formación de futuras generaciones de
ciudadanos y ciudadanas ejemplares y ejemplaras. Como está mandado. |
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«¿Qué voy a hacer ahora?» El segundo gintonic, Pencho se vuelve hacia mí.
Hace quince minutos que aguardo, paciente, esperando que se decida a contármelo. Por
fin hace sonar el hielo en el vaso, me mira un instante a los ojos y aparta la
mirada, avergonzado. «Hoy he cerrado la empresa», dice al fin. Después se calla
un instante, bebe un trago largo y sonríe a medias con una amargura que no le
había visto nunca. «Acabo de echar a la calle a cinco personas.» |
UN FACHA DE SIETE AÑOS
Me interpela un lector algo -o
muy- dolido porque de vez en
cuando aludo a España como este país de mierda. El citado lector, que
sin duda tiene un sentimiento patriótico susceptible y no mucha agudeza leyendo
entre líneas, pero está en su derecho, considera que me paso varios pueblos y
una gasolinera. Le extraña, por otra parte, y me lo comunica con acidez, que
alguien que, como el arriba firmante, ha escrito algunas novelas con trasfondo
histórico, y que además parece complacerse en recuperar episodios olvidados de
nuestra Historia en esta misma página, sea tan brutal a la hora de referirse a
la tierra y a los individuos que de una u otra forma, le gusten o no, son su
patria y sus compatriotas. |
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Pinza sanitaria al Principado Los interinos protestan por la equiparación en los baremos del personal de los centros concertados LA NUEVA ESPAÑA 27/02/2010 Si se
elaborara una relación de tareas que en Asturias resulta casi imposible llevar
a buen puerto, entre ellas habría de ocupar un espacio destacado la
contratación de personal sanitario. |
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PERMITIDME TUTEAROS, IMBÉCILES Dedicado a nuestros "queridos politicos II" Cuadrilla
de golfos apandadores, unos y otros. Refraneros casticistas analfabetos de la
derecha. Demagogos iletrados de la izquierda. Presidente de este Gobierno. Ex
presidente del otro. Jefe de la patética oposición. Secretarios generales de
partidos nacionales o de partidos autonómicos. Ministros y ex ministros -aquí
matizaré ministros y ministras- de Educación y Cultura. Consejeros varios.
Etcétera. No quiero que acabe el mes sin mentaros -el tuteo es deliberado- a la
madre. Y me refiero a la madre de todos cuantos habéis tenido en vuestras manos
infames la enseñanza pública en los últimos veinte o treinta años. De cuantos
hacéis posible que este autocomplaciente país de mierda sea un país de más
mierda todavía. De vosotros, torpes irresponsables, que extirpasteis de las
aulas el latín, el griego, Articulo de Arturo Perez Reverte, publicado en el XL Semanal. |
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NUESTROS "SINVERGUENZAS"
REPRESENTANTES POLITICOS Mientras que se pide a los
trabajadores mas años de cotización, congelaciones salariales y esfuerzos,
nuestros impresentables representantes politicos se dan la gran vida a costa de
todos nosotros. La
primera gran diferencia entre una pensión pública y una pensión de un alto
cargo, o mejor dicho entre un ciudadano y un alto cargo institucional, es
que así como el ciudadano nunca podrá percibir dos salarios del erario
público, el ministro, el senador, diputado, secretario, etc., podrán
percibir dos y tres salarios del Erario Público. Es
más, todos los contribuyentes deben tributar por sus ingresos, pero un
tercio del sueldo de los diputados o senadores no está sujeto a IRPF porque
se considera como indemnización para gastos de su cargo. Además,
todos nosotros debemos cotizar durante 35 años para cobrar la totalidad
de la base reguladora de la pensión a la que tengamos derecho, sin embargo a
los miembros del Gobierno les basta con jurar el cargo y acumular siete años
de ejercicio para poder obtener la pensión máxima de jubilación. Y
este gran privilegio lo tienen gracias a la llamada pensión parlamentaria,
a quienes hayan sido miembros del Congreso de Diputados o del Senado durante al
menos 7 años. Indemnización por cese del parlamentario Más
gracioso todavía es el motivo que indican para justificar la indemnización por
cese del parlamentario. Según Además,
también se establece la indemnización que permita hacer frente al período de
transición que se da entre la disolución de las Cámaras y la constitución de
las mismas tras las elecciones en el que no es evidente si se va a continuar en
el desempeño del cargo. La
indemnización por cese parlamentario o ministerial será el equivalente de una mensualidad de
la asignación constitucional por cada año de mandato parlamentario en las
Cortes Generales y hasta un límite de 24 mensualidades. Esta indemnización
además se abonará mensualmente. De
manera que cuando el ministro cesa en su cargo, tendrá derecho a una indemnización
del 80% de su salario hasta dos años como máximo y tal percibo de cantidades la
podrá compaginar con la remuneración por diputado o senador y cuando cese en el
cargo de diputado o senador también tendrá derecho a una indemnización por cese
que será una mensualidad por año de cargo y además tendrá asegurada la base
máxima de la pensión de jubilación si ha estado en el cargo parlamentario al
menos siete años. Asimismo,
podrá compatibilizar este mismo Ministro su indemnización por cesantía en el
Parlamento europeo como es el caso de muchos ministros que cobran pensiones
como ex comisario europeo por ejemplo compatibilizando esa pensión con su
remuneración como ministro del Gobierno y cuando cese en ese cargo percibirá
también la pensión del 80 % por cesantía como Ministro y así indefinidamente. |
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Concentración de trabajadores en el Hospital de Arriondas. |
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Arriondas, Ramón DÍAZ
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Los representantes sindicales del Hospital Central de Asturias, ayer, ante la sede de la Presidencia del Principado. |
El ahorro sanitario también escueceLos sindicatos denuncian que, debido a las restricciones, algunos
trabajadores del Hospital Central «pasan por 4 servicios en un
día»«Desde el 1 de octubre no se hace ninguna sustitución». La aseveración de Francisco Menéndez, del sindicato Usipa-Sicepa, ilustra la otra cara de la política de recorte de gastos que desde hace unos meses está aplicando el Servicio de Salud del Principado (Sespa). Y es que si el aumento de la factura sanitaria escuece a las autoridades políticas, el ahorro escuece a los profesionales y -según los sindicatos- también a los usuarios. Los representantes de los trabajadores del Hospital Central de Asturias se concentraron ayer ante la sede de la Presidencia del Principado con el fin de expresar su denuncia de lo que califican como un «caos» causado por la «drástica» restricción de los contratos de sustitución. «No pedimos ni menos jornada ni más dinero», enfatiza Francisco Menéndez, presidente de la junta de personal del área sanitaria de Oviedo, órgano que agrupa a los sindicatos del complejo sanitario ovetense. «Lo más sangrante es la escasez de personal en unas plantillas que ya de por sí están ajustadas», precisa Menéndez, quien subraya que, ante la carencia de efectivos que sufre el centro sanitario, se impone el parcheo improvisado. «Hay profesionales que pasan por cuatro servicios distintos en una sola mañana», indica el máximo responsable de la junta de personal. Las centrales ya habían puesto sobre la mesa estas críticas hace dos semanas. Como réplica, el consejero de Salud, Ramón Quirós, solicitó la colaboración de todo el personal sanitario para «superar el difícil momento económico» que atraviesa el sector y señaló que «el desafío está en mantener lo que tenemos». El Consejero descartó entonces la posibilidad de realizar contrataciones para cubrir bajas y jubilaciones y apostilló: «Se está haciendo un esfuerzo muy grande para preservar lo que tenemos», reconoció. A los sindicatos se les ha transmitido la idea de que «no se van a hacer contrataciones hasta el 1 de diciembre», fecha a partir de la cual la Administración regional «empezará a gastar con cargo a los presupuestos de 2010», señala el presidente de la junta de personal. Entre tanto, añade, «hay gente que dobla turno porque a las tres de la tarde se dan cuenta de que no tienen personal para cubrir la tarde». Francisco Menéndez se pregunta retóricamente «cómo termina la jornada un trabajadores después de 14 horas». El representante de Usipa-Sicepa no conoce en detalle la situación del resto de los hospitales públicos de la región, pero afirma que «tenemos constancia de que Cabueñes y San Agustín también están bajo mínimos». |
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ARTICULO DE ARTURO PEREZ REVERTE. INTERESANTISIMO. |
| "Paso a menudo por la carrera de San Jerónimo, caminando por la acera
opuesta a las Cortes y a veces coincido con la salida de los diputados del
Congreso. Hay coches oficiales con sus conductores y escoltas, periodistas dando
los últimos canutazos junto a la verja y un tropel de individuos de ambos sexos,
encorbatados ellos y peripuestas ellas, saliendo del recinto con los aires que
pueden ustedes imaginar. No identifico a casi ninguno y apenas veo los
telediarios; pero al pájaro se le conoce por la cagada. Van pavoneándose graves, importantes, seguros de su papel en los destinos de España, camino del coche o del restaurante donde seguirán trazando líneas maestras de la política nacional y periférica. No pocos salen arrogantes y sobrados como estrellas de la tele, con trajes a medida, zapatos caros y maneras afectadas de nuevos ricos. Oportunistas advenedizos que cada mañana se miran al espejo para comprobar que están despiertos y celebrar su buena suerte. Diputados, nada menos. Sin tener, algunos, el bachillerato. Ni haber trabajado en su vida.. Desconociendo lo que es madrugar para fichar a las nueve de la mañana, o buscar curro fuera de la protección del partido político al que se afiliaron sabiamente desde jovencitos. Sin miedo a la cola del paro. Sin escrúpulos y sin vergüenza. Y en cada ocasión, cuando me cruzo con ese desfile insultante, con ese espectáculo de prepotencia absurda, experimento un intenso desagrado; un malestar íntimo, hecho de indignación y desprecio. No es un acto reflexivo, como digo. Sólo visceral. Desprovisto de razón. Un estallido de cólera interior. Las ganas de acercarme a cualquiera de ellos y ciscarme en su puta madre. Sé que esto es excesivo. Que siempre hay justos en Sodoma. Gente honrada. Políticos decentes cuya existencia es necesaria. No digo que no. Pero hablo hoy de sentimientos, no de razones. De impulsos. Yo no elijo cómo me siento. Cómo me salta el automático. Algo debe de ocurrir, sin embargo, cuando a un ciudadano de 57 años y en uso correcto de sus facultades mentales, con la vida resuelta, cultura adecuada, inteligencia media y conocimiento amplio y razonable del mundo, se le sube la pólvora al campanario mientras asiste al desfile de los diputados españoles saliendo de las Cortes. Cuando la náusea y la cólera son tan intensas. Eso me preocupa, por supuesto. Sigo caminando carrera de San Jerónimo abajo, y me pregunto qué está pasando. Hasta qué punto los años, la vida que llevé en otro tiempo, los libros que he leído, el panorama actual, me hacen ver las cosas de modo tan siniestro. Tan agresivo y pesimista. Por qué creo ver sólo gentuza cuando los miro, pese a saber que entre ellos hay gente perfectamente honorable. Por qué, de admirar y respetar a quienes ocuparon esos mismos escaños hace veinte o treinta años, he pasado a despreciar de este modo a sus mediocres reyezuelos sucesores. Por qué unas cuantas docenas de analfabetos irresponsables y pagados de sí mismos, sin distinción de partido ni ideología, pueden amargarme en un instante, de este modo, la tarde, el día, el país y la vida. Quizá porque los conozco, concluyo. No uno por uno, claro, sino a la tropa. La casta general. Los he visto durante años, aquí y afuera. Estuve en los bosques de cruces de madera, en los callejones sin salida a donde llevan sus irresponsabilidades, sus corruptelas, sus ambiciones. Su incultura atroz y su falta de escrúpulos. Conozco las consecuencias. Y sé cómo lo hacen ahora, adaptándose a su tiempo y su momento. Lo sabe cualquiera que se fije. Que lea y mire. Algún día, si tengo la cabeza lo bastante fría, les detallaré a ustedes cómo se lo montan. Cómo y dónde comen y a costa de quién. Cómo se reparten las dietas, los privilegios y los coches oficiales. Cómo organizan entre ellos, en comisiones y visitas institucionales que a nadie importan una mierda, descarados e inútiles viajes turísticos que pagan los contribuyentes. Cómo se han trajinado -ahí no hay discrepancias ideológicas- el privilegio de cobrar la máxima pensión pública de jubilación tras sólo 7 años en el escaño, frente a los 35 de trabajo honrado que necesita un ciudadano común. Cómo quienes llegan a ministros tendrán, al jubilarse, sólidas pensiones compatibles con cualquier trabajo público o privado, pensiones vitalicias cuando lleguen a la edad de jubilación forzosa, e indemnizaciones mensuales del 100% de su salario al cesar en el cargo, cobradas completas y sin hacer cola en ventanillas, desde el primer día. De cualquier modo, por hoy es suficiente. Y se acaba la página. Tenía ganas de echar la pota, eso es todo. De desahogarme dándole a la tecla, y es lo que he hecho. Otro día seré más coherente. Más razonable y objetivo. Quizás. Ahora, por lo menos, mientras camino por la carrera de San Jerónimo, algunos sabrán lo que tengo en la cabeza cuando me cruzo con ellos". |
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